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Bufa Tramuntana


La tramontana (del latín transmontanus-i, «de más allá de las montañas») es un viento frío y turbulento del nordeste o norte que en España sopla sobre las costas del archipiélago de las islas Baleares y Cataluña. Usa el norte de los Pirineos y el sudoeste del Macizo Central (Francia) como zona de aceleración. Puede durar varios días con vientos muy seguidos con rachas de más de 200 km/h.

Además en la isla de Mallorca existe una cadena montañosa que se denomina la Sierra de Tramontana (serra de Tramuntana en catalán). En Croacia, más concretamente en la isla de Cres/Cherso (la isla más norteña del Adriático) se denomina Tramontana a la mitad septentrional de la isla. Esta división norte-sur viene determinada por el paralelo 45 que la atraviesa más o menos por la mitad. Las dos partes de la isla tienen características geográficas y ecológicas claramente diferenciadas.

Cuando sopla este viento el cielo suele presentar un color azul intenso. Este nombre aparece ya en las obras de Ramón Llull con las formas “tremuntana” o “tremontana”. La presencia de la tramontana es particularmente intensa en la comarca catalana del Ampurdán, y son numerosas las referencias literarias y artísticas a este viento. Josep Pla o Salvador Dalí han contribuido de manera decisiva a crear un referente mítico y simbólico de este viento. El poeta ampurdanés Carles Fages de Climent escribió la oración al Cristo de la Tramontana, muy popular en el Ampurdán, que luego inspiraría un lienzo de su amigo Salvador Dalí, expuesto en el Teatro-Museo Dalí. También, entre otros, Gabriel García Márquez se refiere a la tramontana en Doce cuentos peregrinos: es uno de los ocho vientos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Tramontana

La familia Dalí proviene de Llers, tierra mística de brujas y Cadaqués donde abundan los vientos fuertes de la tramontana que enloquece a las personas y es responsable de cambios radicales de conducta en sus habitantes. El apellido catalán Dalí procede del germánico Adel, que significa: “Persona Noble”.

Alguien lo psicoanalizó y concluyó que:

Dalí no fue objeto de deseo por parte de sus progenitores. Era la negación de la muerte del hermano por parte de los padres y al mismo tiempo la negación de la vida de él. Por ello, Dalí desarrolló un self falso para protegerse de lo que realmente era, y mostrando únicamente lo que querían ver sus padres. Su yo estaba, desde el inicio de su vida, fragmentado, y por lo tanto debía utilizar varias máscaras para cubrir las expectativas de los demás, mostrando su self verdadero únicamente a través de la sublimación de toda esa angustia y agresión mediante la creación de su obra pictórica.

Dalí tuvo una lucha constante para poder determinar su identidad, cosa que nunca logró por causa de la lucha interna entre lo que era y lo que debía ser, llevándolo siempre a una búsqueda por explicarse su origen y por conseguir una identidad propia. Esta búsqueda por sentirse vivo, original, auténtico, hizo que él o de él, emanaran actitudes exhibicionistas, ridículas y extravagantes con el único fin de ser él.

Una vía lícita para la interpretación y los trabajos de Dalí es la comprensión del proceso de creación de los mismos. Éste tiene su origen en lo que el autor dio en llamar “método paranoico-crítico”. Desde su infancia, Dalí sufrió de obsesiones y miedos y su método tiene mucho que ver con ello.

El genio de Dalí, según sus palabras, reposaba sobre este concepto de creación. A través de la pintura – y de las excentricidades de su vida -, controlaba su locura de visiones, alucinaciones que se encontraban en la frontera entre lo real y lo imaginario. Es en esa frontera donde el vocabulario formal y simbólico de Salvador se nutre.

El fin perseguido con esta práctica era hacer aflorar la irracionalidad y subjetividad del mundo interior mediante asociaciones inusitadas de elementos objetivos del mundo exterior. Mediante este proceso se lograba atrapar en imágenes concretas todo ese material habitualmente reprimido, que sólo puede manifestarse en estados más pasivos, como el sueño o la hipnosis.

El constante viaje hacia estos lugares de la mente donde se alojan las imágenes que conforman su vasto léxico daliniano es el motor creador de las obras. En su cuadro “La Persistencia de la memoria” podemos observar cómo hace uso del método.

Se puede decir que el destino de Dalí fue determinado antes de nacer y que se modeló durante su infancia, pues la familia había quedado sumida en la pena y desesperanza a raíz de la muerte de su primer hijo quien había recibido – al igual que el artista – el nombre de Salvador. En este primer niño habían depositado todos sus proyectos y esperanzas, pero éstas no se llegarían a cumplir ya que murió prematuramente. Por consiguiente, este nuevo heredero venía a cumplir los deseos y expectativas que habían quedado truncadas con la muerte del primer hijo adorado.

http://www.ametep.com.mx/aportaciones/maricarmen_olabuenaga.htm

La sublime obra

A Soft Self Portrait – Salvador Dalí

Un momento…ésto no es de Dalí!

MeoW!

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